“Eso es para gente mayor” o “yo no tengo tanto como para hacer testamento” son las dos frases que más oímos cuando sale el tema. Carolina Llamas le da la vuelta al asunto, y con razón: hacer testamento no es pensar en la muerte, es pensar en los que se quedan. Es, más que un trámite patrimonial, un gesto de responsabilidad con tu familia.

Qué pasa si no haces testamento

Si no dejas testamento, reparte la ley por ti, según un orden fijo que no conoce a tu familia. Y las familias de hoy son de todo menos simples: segundas parejas, hijos de distintas relaciones, alguien dependiente a tu cargo, un pequeño negocio. Ese molde rígido de la ley encaja fatal con la vida real, y de ahí salen muchos de los disgustos que luego nos toca gestionar.

El coste que nadie te cuenta

Sin testamento, antes de tocar nada hay que hacer una declaración de herederos. Es un trámite más, con su tiempo y su gasto, y encima cae en el momento más delicado, con la familia recién golpeada por una pérdida. Un papel firmado en vida ahorra a los tuyos justo ese mal trago.

Lo que sí puedes decidir

Dentro de lo que permite la ley, y respetando las legítimas, con un testamento puedes hacer bastantes cosas: repartir bienes concretos entre unos y otros, mejorar la situación de tu pareja, decir quién administrará lo que hereden tus hijos si aún son pequeños, nombrar a alguien de confianza para organizar el reparto o prever qué pasa si alguno de tus herederos falta. No es firmar en el vacío; es dejar instrucciones claras.

Las legítimas: hasta dónde llega tu libertad

Conviene saberlo para no llevarse sorpresas: no puedes repartir todo a tu antojo. La ley reserva una parte, la legítima, a determinados herederos, y esa parte cambia según la comunidad autónoma en la que tengas tu vecindad civil. Conocer ese margen es lo que separa un testamento sólido de uno que acabe impugnado.

Con hijos menores, el testamento es más importante todavía

Si tienes hijos que aún dependen de ti, el testamento va mucho más allá del dinero. Te permite decir quién sería su tutor y cómo se administrarían los bienes que reciban. Pensar eso con calma, en frío, es infinitamente mejor que dejar que se decida a las prisas y en pleno duelo.

Más fácil de lo que imaginas

Y contra el último mito: hacer testamento es sencillo, rápido y de coste reducido, sobre todo si lo comparas con el lío que evita. Además, no es para siempre: lo puedes cambiar las veces que quieras, y siempre vale el último. Así que no hay excusa para dejarlo aparcado.

¿Testamento ológrafo o ante notario?

Hay quien piensa en dejar sus últimas voluntades en una carta escrita a mano, el llamado testamento ológrafo. Es válido, sí, pero es también el que más problemas da: hay que protocolizarlo, es fácil que tenga defectos de forma y se impugna con frecuencia. Salvo situaciones excepcionales, el testamento ante notario es más seguro, más barato de lo que la gente cree y evita casi todos esos líos. Para algo tan importante, no merece la pena arriesgarse.

Si te queda una idea de todo esto, que sea esta: hacer testamento es de los favores más grandes que puedes hacerle a tu familia, y de los más baratos. No es pensar en el final, es ponérselo fácil a quienes más quieres justo cuando más perdidos van a estar. Vale la pena dedicarle una mañana.

Verónica Bermejo

Te asesoramos en testamentos, herencias y planificación sucesoria adaptada a tu situación familiar.
Échale un vistazo al artículo en Lecturas

Contacta con nosotras en el 606 844 363 y te ayudaremos.

Nuestras abogadas
Carolina Llamas, abogada en Llamas & Bermejo (Madrid)
Carolina Llamas
Socia fundadora · Colegios de Madrid y Alcalá de Henares
LinkedIn
Más de 25 años de ejercicio y dilatada experiencia procesal ante los tribunales en derecho penal, civil, de familia y violencia de género. Cofundadora de Llamas & Bermejo Abogadas en 2012. Mediadora civil y familiar. Letrada colaboradora de la OCU.
Verónica Bermejo, abogada en Llamas & Bermejo (Madrid)
Verónica Bermejo
Socia fundadora · Colegios de Madrid y Alcalá de Henares
LinkedIn
Más de 25 años de experiencia en derecho de familia, civil, penal y violencia de género. Cofundadora de Llamas & Bermejo Abogadas en 2012. Combina el rigor procesal con una atención cercana y personalizada a cada cliente.
Llamas & Bermejo Abogadas · Madrid — Conoce el despacho ›