En esta entrevista, Verónica Bermejo aborda una de las decisiones patrimoniales que más se posponen y que, sin embargo, más disgustos evita: otorgar testamento. Lo define como “una herramienta de previsión y tranquilidad”, especialmente cuando hay hijos, porque permite ordenar la sucesión y simplificar los trámites a la familia.
¿Qué pasa si no hay testamento?
Al fallecer sin haberlo otorgado se abre la sucesión intestada. Los hijos heredan por ley, pero antes hay que tramitar una declaración de herederos: más gestiones, más tiempo y más coste. Además, el reparto se hace conforme a lo que marca la norma, sin que la persona fallecida haya podido decidir sobre aquellos aspectos que la ley sí le permitía ordenar.
Los conflictos más frecuentes entre herederos
Según explica, las discrepancias suelen aparecer al repartir bienes que no se pueden dividir, como una vivienda o un negocio familiar, y también al administrar la herencia, valorar los bienes o vender un inmueble heredado. Un testamento bien redactado reduce las interpretaciones enfrentadas y ayuda a preservar la relación familiar en un momento delicado.
Proteger al cónyuge y, sobre todo, a la pareja no casada
El testamento permite reforzar la posición del cónyuge viudo dentro de los límites legales, por ejemplo respecto a la vivienda familiar o al usufructo. El caso crítico es el de las parejas no casadas: en régimen común no tienen derechos hereditarios automáticos y la regulación varía entre comunidades autónomas, de modo que el testamento se convierte en la principal vía de protección.
¿Cuándo conviene revisar el testamento?
No caduca, pero debe reflejar la realidad actual. Conviene revisarlo ante cualquier cambio relevante: nacimiento de hijos o nietos, matrimonio, divorcio, compra o venta de inmuebles, creación de una empresa o fallecimiento de alguna de las personas designadas.
Antes de acudir a otorgar el testamento
Recomienda llegar con una idea clara del patrimonio y de los objetivos familiares, y contar con asesoramiento jurídico previo para conocer qué permite la ley y dónde están sus límites. Frente a la creencia extendida de que el testamento es cosa de grandes fortunas, cualquier persona con bienes, hijos o responsabilidades familiares se beneficia de dejar su sucesión ordenada.